Descubre cómo saber si un marisco es verdaderamente gallego

Uno de los principales problemas que encontramos en la actualidad es saber si la denominación de origen que nos venden es la correcta, por ello en el siguiente artículo vamos a intentar dar una serie de pautas que nos permitan saber si estamos ante un verdadero producto gallego o ante una copia foránea.

- Mejillones: Fue el primer producto marítimo en conseguir la acreditación de denominación de origen Galicia. Para diferenciarlo de las copias extranjeras lo primero que debemos prestar atención es a su morfología la cual debe ser en forma de hacha y presentar una serie de estrías en su superficie. La carne de su interior deberá tener un tono anaranjado y presentará un sabor característico a mar.

- Centollos: Uno de los principales productos del marisco gallego. Se caracteriza por presentar una tonalidad pardusca, a diferencia del centollo de otros países que presentan un color rojizo. Las patas de los centollos gallegos son de mayor longitud y los pinchos de su concha más puntiagudos. La carne es más jugosa y blanda a diferencia de sus homólogos extranjeros. Es importante recordar que el periodo de veda del centollo gallego es en verano, por tanto no lo encontraremos en estado fresco.

- Nécoras: Debemos prestar gran atención para distinguirlas correctamente del producto extranjero, para ello lo primero que debemos observar es la tonalidad de su superficie, la cual deberá ser gris pardo, siendo más oscuras que las copias extranjeras. Al pasar la mano por su caparazón notaremos una sensación suave semejante a cuando acariciamos la piel de un melocotón, esto es debido a una serie de vellosidades microscópicas que podemos encontrar en su superficie. Otra cosa de gran importancia la encontramos en el periodo de veda, situado entre enero y julio, por tanto no encontraremos este artículo fresco durante esas fechas, pudiendo encontrar en los centros comerciales el foráneo.

- Percebe: Se trata de uno de los productos gallegos con más demanda. El principal imitador de este es el percebe Marroquí, el cual lo podemos encontrar más frecuentemente durante el periodo de vera español. El percebe gallego es de mayor grosor y menor longitud, una de las principales diferencias es que suele llegar a los comercios con restos de roca adherida a su superficie en la parte inferior, debido a que se encuentran fijados a las piedras de los acantilados. El percebe marroquí también podrá tener restos de roca, sin embargo esta es arenisca y por tanto al tacto se deshace, convirtiéndose en una buena singularidad para su diferenciación. Los meses de consumo fresco de percebe gallego son marzo, junio, septiembre y diciembre, encontrándolos en otras temporadas del año de manera congelada o de procedencia extranjera.


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